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  • D. Arias

Diario inmigrante. Primeros días.

Actualizado: 31 oct 2022

Llevo unos días en este país. Hoy cayeron montones de nieve. Pero eso no es nada, me dicen algunos. Y me describen los inviernos de hace treinta o cuarenta años en los que supuestamente sí hacía frío, y las montañas que se acumulan cuando caen treinta, cuarenta o más centímetros de nieve. Es como si me dijeran: no te quejes porque no has visto nada. En realidad, no me quejo. Solo me sorprendo porque toda esta nieve y este frío son para mí algo nuevo.

En estos días me la he pasado haciendo trámites. Que la tarjeta de esto, que la tarjeta de aquello, que el teléfono, que la cuenta de banco, que el permiso de no sé qué, que una cosa y la otra (y con este frío y estas nevadas a veces se complica un poco hacer estas diligencias). No sabe uno por dónde empezar, pero con la ayuda de conocidos y de buenos samaritanos que nunca faltan, las cosas se hacen menos difíciles. El invierno, al menos por ahora, lo tolero. Fue muy difícil, pero también divertido, caminar esta mañana en medio de tanta nieve. Pero lo hice y descubrí que no estoy tan mal de estado físico. Lo más difícil es el francés. Eso de ir a todas partes y que lo tomen a uno por idiota por no saber el idioma es bastante incómodo. A veces trato de hablar en inglés, que es un poco mejor que mi francés, pero he notado que, aunque a algunos no les importa, no todo el mundo lo recibe bien.

Hay días en los que me aburro un poco sin explicación. Algunos me dicen que es el invierno. Otros me dicen que es una sensación normal porque estoy fuera de mi país. La nostalgia de no estar en tu hogar, la extrañeza de estar en otra parte, lejos de tu familia, de tus amigos. En los primeros días pasa eso, me dicen. Ya después te irás acostumbrando.

Alguien me dice que escribir puede ayudar. ¿Escribir qué?, le digo. No sé. Un diario, una carta, lo que se te ocurra. Entonces me siento y escribo. Después de un rato, me canso. Pero sí, creo que al final escribir ayuda. A veces es terapéutico, a veces no. A mí escribir me trae recuerdos. Algunos me gustan, otros no tanto. Entonces, en conclusión, escribir a veces ayuda, a veces no. A veces entretiene, a veces duele.


Hay quienes dicen que busque trabajo, así sea “bajo cuerda” o “sous la table”, como dicen aquí. Otros me dicen que no lo haga. Que primero estudie el idioma y lo aprenda y después de eso sí busque trabajo. La verdad es que tengo algún dinero, y me gustaría aprender el idioma. Pero también es cierto que un dinero extra no caería mal. Tengo los próximos días para reflexionarlo.




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